El conjunto argentino expresó que existió violencia por parte de
uniformados al finalizar el primer tiempo de la final de Vuelta en la Copa
Sudamericana.
Varios jugadores mostraron cómo las autoridades los habían golpeado y amenzado.
Lucas Orbán mencionó: "Desde el principio no nos dejaron hacer el
entrenamiento, la seguridad se metió a nuestro vestuario con palos y revolver,
es una verguenza".
"Desde que llegamos, la misma gente no estaban esperando para caernos, no
puede ser que una fiesta termine así, quería ser Campeón o Subcampeón, pero
quería terminar el partido", señaló Martín Galmarini.
Damián Albil mostró a las cámaras las agresiones que le habían hecho los
elementos de seguridad. Mientras que Matías Escobar añadió: "Me tiraron
una botella a 3 metros, viene con un poco de temor porque saben como son los
policías de acá, llegaron directamente a pegarnos".
Un colaborador de cancha del equipo mencionó: "No sé porque se ensañaron
con nosotros, lo peor del caso fue el tipo del revolver, ¿Qué hubiera pasado si
dispara? hemos ido a jugar a lugares bravos pero ninguno como éste".

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